Páginas

jueves, 15 de noviembre de 2012

Azul

Es increíble la huella que dejan en nosotros muchas personas en nuestra vida, por eso a veces me gusta recordar los momentos que pasamos juntos, simplemente para evocar esa felicidad. Me acuerdo de ti, de tu tacto, de tu olor, de tus labios, de tu voz y del efecto que producían tus palabras en mí. Y por un instante daría lo que fuera por volver a todo aquello, a lo que nos juntó a los dos y donde no encontramos motivos para no estar juntos. 
 "Cuanto más se acerca la hora de verte más nerviosa estoy. ¿Qué sonrisa me regalará esta noche? Salgo a la calle y ya me tiemblan las piernas, y si te tengo delante no puedo ni respirar, con tanta adrenalina en el cuerpo no sé seguir. Eres como las 12 de la noche, ese algo mágico que me hace sonreír. Te busco entre la gente, me giro y ahí estás, con tu sonrisa de niño pequeño. 'Podrías iluminar la plaza entera con esos ojos ¿lo sabías?' No digas nada. Vámonos lejos de aquí, que ahora no quiero nada más. ¿Cuándo fue la última vez que una sonrisa tan ancha en mi cara no me dejaba dormir? Ya ni me acuerdo. Es genial, siento que soy capaz de comerme el mundo hoy mismo."
Recuerdo todo eso y llega la nostalgia reprochándome de más. Y al día siguiente me llamas por casualidad ¿no se supone que eso sólo pasa en las pelis? No sé qué hacer contigo, con tus recuerdos, tus llamadas y mucho menos conmigo. ¿Hay segundas oportunidades? ¿Habrá margen para errores? Dímelo tú, que yo no lo sé.

No hay comentarios:

Publicar un comentario