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domingo, 11 de noviembre de 2012

De aquí a la luna no hay tanto si lo comparas con tus ojos.

Creí que eras mi mundo. De verdad que lo eras. Por la forma en que me mirabas, por tu manera de abrazarme, por las largas esperas, las noches tan cortas, los besos escondidos y las sonrisas tan anchas. Podía perderme en el cielo de tus ojos un minuto y parecía una eternidad. Tus palabras sonaban como el viento, no había nada más, hasta los árboles envidiaban nuestro silencio. Los besos nunca sonaban a despedida sabiendo que el día siguiente tendría tu sonrisa otra vez. Habías pasado a ocupar tanto de mí en tan poco tiempo...

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